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Avistaje

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De a poco vamos a ir subiendo algunas fotos de los avistajes en el parque Saavedra.

El parque Saavedra cuenta con espacios verdes donde anidan y viven muchas especies, es importante proteger lo que también es el hábitat del carancho, chimango, taguató, gavilán mixto, cotorras, torcazas, tordos, carpintero real, benteveo, picabuey, chingolo y del halconcito colorado, ave predadora por la cual podríamos no haber malgastado $400.000 en capturar palomas! Sea en el ámbito natural como en el social, a mayor biodiversidad, mayor estabilidad.

Por favor, no dejen de soñar

Por favor, no dejen de soñar, no dejen de estar atentos. No abandonen sus ideales.

No se olviden de mí. Tírenme encima todos sus colores y sus formas, enrriquézcanme con sus artes, cobíjense en mis sombras.

Defiendan mi alegría de la gris mediocridad que me pretende.

Soy su morada, abierta, libre, sin propiedad privada alguna.

Sigan desparramando sobre mí su cratividad e imaginación.

Sé que me aman, yo también a ustedes.

Buenas fiestas,

Su parque.

Asamblea significa…

Asamblea significa: “Una reunión de personas convocadas para un fin”. Cómo las cosas tienen movimiento, podríamos modificar la definición y decir que la asamblea de el Sábado 29 a las 17 hs., es: “Una reunión de personas autoconvocadas para un principio y por un principio: “El parque no se toca”.

Principio, de comienzo, porque recién se ha parido, porque tiene todo un desarrollo por delante y porque se palpa que cada vez somos más. Principio, de fundamento, porque estamos defendiendo un parque y a través de él, muchas cosas más. Principios.

Si una banda de facinerosos, pretende quedarse con lo que es de todos, habrá que saltar, marcarles la cancha y devolverles la pelota pinchada. Habrá que alzar las banderas y pararse frente a las topadoras que, pobres, no tienen ni idea de quién las compra, ni de quién las maneja.

Desenterrar todo tipo de rejas, Desmantelar cualquir cerco, frenar cualquier poda innecesaria, si es que no queremos que la calesita sea un bar y los juegos un parque de diversiones con peaje incluído.

Alzar las banderas que vengan genuinamente a sumar y nó las que vengan a subirse al carro. Alzar las que vengan a multiplicar.A las que vengan a dividir las vomitará el mismísimo parque.

Ante el disparate, los negociados, el despilfarro, el despropósito, el absurdo, no podemos ni debemos querer sacar ningún tipo de rédito, sería aceptar las reglas de juego de el poder y de un sistema chantajeante dónde lo que se da, no se quita.Y ahí perdemos el parque y nos perdemos nosotros y se pierde el objetivo.

Utopía? Quimera? Idealismo? SÍ.

“Me vienen a convidar a arrepentirme/ Me vienen a convidar a que no pierda/ Me vienen a convidar a indefinirme/ Me vienen a convidar a tanta mierda”.

Nosotros tenemos ideales, ellos tienen intereses.

Qué cosa la política ambiental del Macrismo, dónde ven un árbol frondoso, lo podan, donde ven un poco de pasto, quieren cementarlo y pintarlo de amarillo, donde ven inundaciones le hechan la culpa a “los fenómenos meteorológicos”.

El medio ambiente lo quieren reducir a un cuarto de ambiente, tal vez a menos. Don Juan el gris no nos da tregua, amenazando con asfaltarnos también los cerebros. Los pisadores de brotes andan con topadoras tratando de desbaratar todo tipo de resistencia.

Nosotros tenemos convicciones, ellos tienen conveniencias. Nosotros tenemos ideales, ellos tienen intereses. “Soy cómo el árbol talado que retoño, aún tengo la vida”

¡Cuidado! ¡Árboles violentos!

En la primer asamblea para detener el avance en el barrio Saavedra de la nefasta constructora Planobra S.A., se acercó un trabajador de la defensoría del pueblo para avisar que si disponíamos de una segunda reunión se iba acercar Florencia Scavino, directora de espacios verdes, responsable de la obra que se estaba llevando a cabo.

La representante del gobierno no cumplió con su palabra, y mandó a decir por intermediarios, 2 en total, sabemos muy bien cual es la cadena, que no se presentó porque la asamblea era algo violento, y que tenía miedo de presentarse.

No comprendemos cómo puede tildar a la asamblea de violenta, cuando su forma es la del diálogo. Ni siquiera votamos, las decisiones y resoluciones son tomadas por consenso: al final leemos las propuestas y si alguien, cualquier persona sin importar su título o puesto laboral, está en contra, la decisión se detiene a ser discutida y reformulada hasta que nuevamente podamos acordar.

Es imposible hablar de violencia, no tenemos los medios para ejercerla, ni es lo que nos une, todo aquello que es violento, despararece con la misma velocidad que se formó, pero acá seguimos. Lo mismo ocurre cuando nos encontramos con un árbol que se manifiesta en nuestras veredas, nadie se atrevería decir “¡Qué árbol violento!”, sólo nos queda maravillarnos ante la fuerza de la naturaleza, es en estas formas que queremos experimentar, aprender de su quietud y resistencia movilizadora.

Queremos habitar y dejar ser la fuerza transformadora que nos atraviesa. Nosotras estamos poniendo nuestros cuerpos para conocernos más, para comprender lo que respetamos. No tenemos nadie a quién decirle que hable por nosotras. Ante el teléfono descompuesto nuestra única respuesta es que se comunique en otro momento, que lo central ha sido desconcentrado. Queremos invitar nuevamente a quien quiera compartir con nosotras esta transformación que nos desborda, ni la inundación que tapaba nuestros torsos nos detiene, queremos mostrarle cómo nos juntamos y cómo nos escuchamos, nada más, lo único a temer es la transformación que circula con-céntricamente, es decir, de última nos escuchamos un rato, porque acá nadie obliga nada a nadie. Lo único que tememos es que la directora de Espacios Verdes no tenga nada que decirnos, o peor aún que no guste del diálogo, esto nos entristecería profundamente, tal vez volvamos a llenar la laguna olvidada del parque.

La obra no se va a hacer, pero no es esto lo que nos importa, queremos que se enteren que en Saavedra hubo y hay formas de ser con lo que nos rodea que es con el ritmo del corazón, que no es, ni está en el centro de nada, no manda, no da órdenes, sino que es pausado y con la fuerza que nos mantiene andando, este es el ritmo que queremos escuchar y seguir.

Vecinos, vecinas, amigos, amigas, hay algo que avanza sin mirar hacia adelante, ni a quiénes se están llevando puestos, y esto es con lo que queremos, casi obsesivamente, insistir, porque lo que está en juego es nuestra identidad. Venimos a exhibir nuestro dolor ante la persecución sistemática de los espacios que sostienen nuestra forma de ser, y más importante, nuestra manera de estar juntas. Nos cansamos de dar vueltas sin sentido porque así lo planificaron, aún nos muestren todos los planos, todos los documentos y todos los permisos de otros no nos van a con-vencer, lo que nos con-mueve es más profundo que cualquier papelería. Nos vamos a quedar con el Parque Saavedra que queremos, NO VA A SER UN LUGAR DE PASO, es el lugar en el que queremos estar.

Más verde, menos cemento

Más verde, menos cemento